En la actualidad, podemos ver en los medios de comunicación y estamentos oficiales una campaña de rechazo a todas las terapias alternativas, a las que se les ha puesto la etiqueta de pseudoterapias, y se esgrimen en contra de ellas argumentos de carácter científico y religioso. Por supuesto, en todas las actividades pueden encontrarse charlatanes o estafadores, pero solo la ignorancia o el interés económico pueden explicar que se niegue de forma sistemática los testimonios de tantos pacientes que han sido aliviados o curados por el Reiki, la acupuntura, la osteopatía, la terapia craneal, la homeopatía, etc. Respecto al respaldo científico, esperamos que la Ciencia progrese lo suficiente para explicar todo lo que ahora no es capaz de comprender. Pondré el ejemplo de las telas de araña, que las antiguas curanderas colocaban sobre las heridas hasta que esta práctica, calificada por la ciencia médica como supersticiosa e ignorante, fué erradicada en zonas rurales con la llegada de los preparados farmacéticos. En años recientes se ha descubierto que las telas de araña contienen un potente antiséptico, que permite que las presas atrapadas puedan conservarse bastante tiempo tras ser cazadas. El fundamentalismo, científico o religioso, tiende a condenar todo aquello que queda fuera de su respectiva ortodoxia, pero la curiosidad científica y la duda honesta merecen todo el respeto y tienden a ser el mejor camino para llegar a la verdad.